
Llevaba varios días buscando aquella prenda íntima que tanto me gustaba, había revuelto con desesperación, todos los armarios de mi casa, pues era un regalo que él me había hecho; con su huída, y en el fragor de sus recuerdos, me dejó sin expectativas anhelando encontrarla, como si recuperándola él volvería otra vez, pero el tiempo pasaba.
Como una ilusa esperé noche tras noche a ver si regresaba. Pero no, no llegaba, y aquello me hizo sufrir; por dentro me invadía la desolación, añorando su regreso. ¿Cuál sería la sorpresa que el destino me tendría guardada?
Una corazonada me impregnaba de ilusiones creyendo en que aquellos amores y quimeras, que en otros años fueron nuestros ideales, y ahora, con su marcha, la rutina se convirtió en tristeza, y no me dejaba disfrutar.
Sé que me quiso aunque sus credos, se amparaban en lo lúdico ultimando a menudo sus objetivos, aunque con aquella actitud hizo que mi desenfreno aflorase.
Aún así seguí buscando la prenda, por fin la encontré, me aferre a ella, como en otros tiempos me había aferrado a su amor.
Por un instante le sentí, por un momento quedé impregnada de aquel aroma que tantas veces me embriagó.
Flor Martínez Salces ©
Mayo 2010
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