Querida Mafalda:
El
día 15, se cumple el 50 Aniversario de
tu nacimiento, es decir, de la tira humorística donde apareciste. Fui una asidua lectora de tus historias: una
niña intelectual, inconformista, dotada de cierto sarcasmo… Tenías un carácter
más parecido al de tu papá. A tu mamá le
producías interminables jaquecas con tus constantes críticas por la vida anodina que llevaba: esclava del
hogar, subordinada al marido, sin espíritu de emancipación… Y luego, llegaba la
hora de la comida y cuando veías la
sopera, oíamos tu eterno comentario: ¿Otra vez sopa? Lo decías con tanto asco: te veíamos con los
labios encorvados en las comisuras y nos uníamos a tu desilusión: Sí, con los
ricos que serían los pancakes o panqueques como tú los llamabas. Y luego venían los: GLUP, GLUP, de rigor, (no eras una niña consentida).
Hace poco, leí una
tira de antaño, pero tan cercano… Me hizo reír, aunque debía haber llorado.
- ¿Y a qué están
jugando?
- Somos el Gobierno.
- Por favor, no hagan ruido que Guille está
dormido.
- ¡Entonces no haremos nada”! Y como en el Jardín de Infancia,
optaban por la séptima posición.
Parece ser, que en el devenir de los años, tu mamá,
Raquel ha hecho sus pinitos en Internet.
Vi una escena donde maneja el teclado con una mano, mientras con la otra
intenta pasar la aspiradora y con
dos bayetas en los pies, va sacando
brillo a lo encerado. Lo triste es que se la veía tan
desaliñada, con el pelo sin suavizante,
aunque muy verosímil, por otro lado.
¿Mafalda, has
llegado a ser intérprete en la Naciones
Unidas? Seguro que eres una mujer
liberada, con cinco o seis idiomas en tu haber, con los
conocimientos más novedosos en Internet y, con muchas más aptitudes: como ser una buena oradora, una estupenda
colaboradora, una innovadora en el plano de las relaciones entre países. Pero seguro, que te has topado con políticos
apáticos, otros, incompetentes, la mayoría amantes de salir en los medios de
comunicación, con la cabeza repeinada, pero hueca. Te pregunto esto porque hace unos días te vi en
un escaparate, con el pelo electrizado, con la cara presa de seriedad. Los titulares de las agendas eran –no sé si
Quino, tu creador, sabrá de esta tropelía-:
¡ QUÉ STRESS!
¡ ESTOY EXTENUADA!
Quizá, también,
entré yo en el círculo de los que se
acaparan de lo ajeno, pero compré las
dos agendas, porque quiero llenarte de besos, acariciarte, peinarte. Abrirlas y que mis sobrinitos te conozcan y
te cuenten sus alegrías y quizás… sepan
regresarte.
San Vicente de la Barquera, 3 de marzo de 2013
Isabel Bascaran
©

No hay comentarios:
Publicar un comentario