EL JUGUETE
ROTO

El
pasacalles por Vera-Fajardo me ha sacado de mi duermevela. Estamos rodeados de stands variopintos, pero el nuestro es
el más colorista: un arco iris bajado del cielo. Llegan a mí aromas dulces,
salados, agrios. Cada stand muestra
los productos y objetos cuidadosamente manipulados; mas yo sobresalgo entre
todos. Colgado de un aspa de madera, exhibo mis ropas de fiesta: una casaca
verde botella sobre un pantalón patchwork
confeccionado con telas verdes, lilas y negros. Pero, quizás, lo más llamativo
sea mi cabellera color naranja y mi simpática nariz de payaso. Soy bailarín y
cantante. Cuando el manipulador tira de mi eje central de hilo bala, sonrío con
mi boca de luna y comienzo mi actuación.
Hay un viejo loco tiene frito
Y para que baile tira del hilito,
Como monigote va detrás de mí,
Y a todos les digo que bailen así:
Olé catapún, catapún y canela,
Alza para arriba, polichinela
Y olé catapún, catapún
Como los juguetes en el Pin, Pan,
Pun.
–Papá,
papá, yo quiero este muñeco. ¡Cómpramelo, por favor!
Es
una preciosa marioneta, hijo, pero es muy cara y no la podemos llevar. Vayamos a
otro stand y compremos unos buñuelos
que tanto te gustan.
Siento
el beso dulce y baboso de una niña desde los brazos de su madre. El maestro
tira del hilito y yo comienzo mi exhibición. Muchas manos se unen a mi
espectacular baile y finísimo cantar. La niña sonríe, se ríe…, me echa besos,
me guiña los ojos.
Hace
calor. Yo sudo. El dueño está risueño: la gente se agolpa para comprar algún
objeto articulado, algún recuerdo; mientras, a mí, no me da tregua. Me
encuentro tan agotado que tardo en ponerme en movimiento; sin embargo, saco
fuerzas desde mi flaqueza y, con lágrimas en los ojos, canto, bailo… Una encantadora señorita me mira, asiente al
jefe y éste, como un rayo, me envuelve en mi mantita, me acuna en la cajita acolchada.
–Good
morning, children.
–Good
morning, Miss.
Me
saca de mi confortable estancia y me manipula con arte.
–Good
morning, good morning, and how are you this morning.
Good morning, good morning, and how are you
today.
Ellos me responden:
–We´re
fine, thanks, we´re fine, thanks, this morning.
Sus
ojos son todo alegría; sus caras, todo emoción; sus corazones, todo
agradecimiento.
Al
día siguiente, todos al unísono preguntan:
–Where´re
is Marti, Miss?
–He´s ill.
Sí,
estoy enfermo. Siento la presión de los apósitos entre el hilo central y el
bajo vientre.
La
luz tenue me despierta de mi letargo. Me endereza. Dispone correctamente los
hilos que mueven mis brazos. Corrige los que claquean mis pies. Luzco tan primoroso… Me fijo en sus manos
nervudas. Su cara sabe a crema revitalizante. La fragancia de Nina Ricci me
acaricia la pituitaria, como antaño.
–Marti,
mira el calendario: hoy es el día de los enamorados. ¿Te gusta el paisaje
nevado de nuestra Ciudad Verde?
Parece
que ha olvidado la mueca diabólica de su alumno David. Sólo yo siento la
tirantez de las tiritas alrededor de mi cuerda cantarina.
San Vicente de la Barquera, a 14 de
febrero de 2018
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