Nació en el seno familiar de una etnia en la que nacer mujer era una
desgracia.
Desde pequeña, su fuerte personalidad era motivo de confrontación
familiar y se la castigaba con largos encierros, para domarla.
Su único escape eran la música y aprender idiomas, y a ello dedicaba
todo su tiempo.
Se reunió el clan familiar y decidieron que había llegado el momento de
desprenderse de ella, es decir, del problema, y la vendieron al mejor postor.
Fue amor lo que sintió por el que se convertiría en su marido, y ese
amor la llevó a la locura, dicen algunos.
Los taimados que la rodeaban sabían que era una mujer muy inteligente, y
eso les preocupaba y empezaron a conspirar contra ella.
Manipulaban escenarios y situaciones, contradecían sus decisiones, le
evidenciaban despistes, trataban de que se sintiera confusa, para debilitarla
mentalmente y que llegara a dudar de sí misma.
Con el paso del tiempo, su salud se resintió y se vio inmersa en una
depresión en la que vivir no era una opción.
Sus sueños se convirtieron en pesadillas, en las que se veía encerrada
entre cuatro paredes, sin apenas luz exterior y rodeada de mujeres cubiertas
con unos grandes sombreros de alas desplegadas que proyectaban unas sombras muy
siniestras.
No estaba soñando…
Necesitaba calor humano… y real.
Ella… Juana.
Nieves
Reigadas©

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