De
ese color están pintados los habitantes de la isla de Himmafushi, en Maldivas. De
piel oscura y dorada por el sol, cada uno con un pelo diferente, largo y
rizado, o con forma de casco; “chulísimos”, diría yo, con personalidad propia,
muy cuidados. Podríamos afirmar que están más orgullosos de su melena que de
las playas blancas o de sus aguas cristalinas. La peluquería, apenas un
barracón, siempre llena. ¡Qué negocio!¡No! Las mujeres se cortan el pelo en sus
casas. Claro, debajo del velo, ni se ve. Himmafushi es musulmana.
Hoy
nos han llevado a pescar. Somos los únicos occidentales de una isla local
abierta al turismo recientemente y el calor nos envuelve, no solo durante el
día, también por la noche; pero un calor diferente, más humano.
De
camino a casa, por las calles arenosas, oímos timbales. ¡Tocan para nosotros!, han
estado todo el día ensayando, los hemos visto en las puertas de sus casa.
¡Sorpresa de despedida!
Almudena Pascual©

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