Candor humano,
se dice alegremente,
y es lo que falta.
No sé si es cierto,
si acaso es el cariño
lo que se extraña.
Candor de niños,
que escapan de la escuela
a nuestros ojos.
Candor de madres,
que tanto precisamos
hoy los mayores.
Candor de manos
de ancianos, temblorosas,
que tanto dicen.
Candor de labios,
que tiemblan, con un nombre
y en un suspiro.
Candor y fiebre
de algunos corazones
que languidecen.
¡Calor, candor!...
En medio de la vida,
os busco yo.
¿Por qué me niegas,
oh, Dios, estas caricias
y esta canción?
Me arrebataste,
y llevaste contigo,
su corazón.
Pero mi madre,
su rostro y su figura,
siguen conmigo.
Van a mi lado,
están en mis latidos,
siento su aliento.
Vienen conmigo,
(por mucho que no existan),
en mi recuerdo.
Y este calor,
candor, que tanto ansío,
sigue latente.
No es un recuerdo
ni restos del pasado.
¡Es el amor...!
Rafael Sánchez Ortega ©
22/11/20
...

No hay comentarios:
Publicar un comentario