miércoles, 30 de diciembre de 2020

RELATORES 22

 


 

¡Qué viene la bruja! Las carreras y los gritos de los tres primos se escuchan en Relatores 22. Detrás de ellos, corre la abuela, enloquecida, muerta de risa, con una enorme bruja que lleva por delante y con la que persigue a los aterrorizados niños. Los ojos se le encienden y las carcajadas de cualquiera de las dos ponen de punta los pelos de los niños.

—¿Por qué tienes la bruja? —pregunta alguien desde la mesa—. ¿Para hacer  brujerías?

—¿Yoooo? —pregunta, muy sorprendida, la matriarca—. Al que le va la brujería es a Paco. Yo compré la bruja por los niños. ¡En qué me he visto de librarme del pollo muerto que guardaba debajo de la cama!

—A ver, no te hagas la loca. Detrás de la puerta tienes un plato con limones y ajos. Eso es tuyo, ¡seguro!

—Sí, pero eso no tiene nada que ver —contesta indignada—. Si cuando salgáis están pochos, es que aquí ha habido malas vibras.

En ese momento, uno de los niños, al esconderse detrás de uno de los cortinones rojos de terciopelo que cubren los grandes ventanales que dan a Tirso de Molina y desde el que se ve, majestuoso, el Teatro Español, deja al descubierto una botella casi vacía de vodka con unas bolas negras, como de pelo, flotando. Una servilleta, enroscada  alrededor del cuello y atada con una cinta negra de Versace, hace gritar a todos los asistentes a la comida navideña por el extraño, y sobre todo sospechoso, aspecto.

—No lo toques —decía al yerno de la nuera de la abuela la que había recriminado a la anfitriona el tener limones detrás de la puerta—. ¿Es tuyo también?

—No, te juro por mis hijos que no; será de mi hijo Paco, veinte años casado con una cubana. ¡Un calzonazos! Se me hace comunista y ahora, además, todo el día con las brujerías.

—A lo mejor es moho —contesta una de las intrépidas nueras, quitando el envoltorio de la botella—, aunque al alcohol no le sale moho. Y además, estos nudos son muy rebuscados y, fijaros, este botón rojo a modo de tapón es muy extraño.

Y así trascurre una sobremesa  como muchas otras en Relatores 22. Arriba, en el 3º, vive Sabina, pero donde todo se cuece, realmente, es en el 1º derecha, donde una placa anuncia que ahí vive La Bella.

 

Almudena Pascual©

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